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miércoles, 20 de mayo de 2009

“Nacional es un club para disfrutar”


Ángel Morales marca la diferencia. Le dijeron que debía dejar el fútbol por una lesión en su espalda, pero volvió a jugar. Consciente de sus condiciones, confió a Observa que podría haber tenido una mejor carrera si se hubiera “cuidado más”

Habla y juega de la misma forma: pausado y con inteligencia. Con 34 años y cuatro tornillos en la espalda, Ángel ‘Matute’ Morales marca la diferencia en el fútbol uruguayo. “Para contestar siempre las mismas preguntas y dar respuestas de casette, prefiero no hablar. La gente quiere que juegues bien, de eso es de lo que se van a acordar. Los diarios se queman y se borran con el agua. Si sigo en este nivel creo que voy a dejar un buen recuerdo”, dijo el argentino explicando por qué prefiere no hacer declaraciones.

Está lejos de ser ese hombre serio y distante que parece. Con amabilidad y un lento andar, mide su tiempo entre Los Céspedes, su apartamento y el Montevideo Shopping, donde almuerza y cena prácticamente todos los días. Está cómodo en Nacional. Se siente bien mentalmente, algo que resalta como imprescindible para poder rendir. Si está deprimido, no puede jugar. Le es inevitable.

‘Matute’ –como le pusieron sus amigos desde chico por la serie de dibujos animados- nació en Avellaneda. Como su padre trabajaba y prefería que estudiara, eran los familiares de sus compañeros y hasta los entrenadores los que lo pasaban a buscar por su casa para que concurriera a los entrenamientos. Morales jugó en Argentina, México e Italia.

Nacional resultó ser mucho mejor de lo que imaginaba. Con el correr de los años, no solamente no perdió la pasión por el fútbol, sino que lo disfruta más que antes al saber que cada vez está más cerca del retiro. Sabe que tiene cualidades diferentes y es consciente que podría haber hecho una mejor carrera si hubiera sido más profesional.

-¿Cuándo supo que se iba a dedicar al fútbol?
-Siempre lo supe. Lo que pasa es que mi padre quería que estudie, pero al tercer año de liceo tuve que dejar. Fui al Mundial sub 17 y ahí falté como dos meses. Y después no me daba la cabeza para recuperar, porque me llevé como cinco materias. Y ahí decidí. Como estaba en el plantel de Primera y jugaba ya en Reserva, jugábamos los viernes y entonces no iba a la escuela, faltaba. Y después no fui más. El estudio es un condimento más, pero no ayuda a triunfar. Para mí la educación fundamental te la da la familia.

-¿Cuál fue el mejor momento en su carrera?
-Son todos los fines de semana, cuando tengo la posibilidad de jugar al fútbol.

-¿Cómo superó la lesión de su espalda?
-Tuve hernia de disco con fractura. Pondilolisis se llama y se te fracturan las vértebras. Se me fue la columna hacia adelante y por eso me tuvieron que poner cuatro tornillos. Al principio, en México, creyeron que no podía jugar más. Me hicieron unos estudios y me dijeron que me tenía que operar, que me tenían que fijar la columna. Yo me acuerdo que desde los 15 me dolía la espalda. Pero era joven, soportaba el dolor y con kinesiología se me pasaba. Después fue pasando el tiempo y con los golpes y el esfuerzo cada vez fue peor. En un momento pensé que no volvía a jugar, porque los doctores en México no sabían de esta operación. Me la fui a hacer a Houston y después de cinco meses y medio volví a jugar.

-¿No se pierde la pasión después de tantos años?
-La pasión no se pierde y cuando más vas creciendo, más disfrutás de las cosas, porque no sabés cuando puede terminar. Ahora los entrenamientos los hago de otra forma, trato de ayudar a mis compañeros. Antes entrenaba y me iba a mi casa o a andar por ahí. Como estaba bien físicamente, no tenía dolores y las cosas me salían bien...era bastante egoísta.

-¿De qué se arrepiente?
-Creo que pude haber hecho una mejor carrera. Pero es por mi culpa, por falta de cuidado. Me exigía a la mitad y era desprolijo. Y ahora me cuido más porque veo el final tan cerca. Lo más importante es la cabeza. Estar así mentalmente me hace entrenar mejor, levantarme con ganas, tener ganas de concentrar. Yo odiaba concentrar y ahora lo disfruto. Ahora puedo estar igual 10 días concentrando que no me afecta para nada.

-Entonces se siente bien en Nacional
-Totalmente. La gente que trabaja en el club hace que las cosas sean buenísimas. Tenemos a las cocineras que están pendientes, los que están ahí siempre dando vueltas para ver si necesitamos algo. Tenés todo en el club. Nacional es un club para disfrutar. Porque a veces los chicos, que son jóvenes, no se dan cuenta en el lugar en el que están. Yo estuve en clubes grandes de Argentina y no tenían lo que tiene Nacional.

-¿Pensó que sería distinto Nacional?
-Sí, seguro. En base a lo que veía yo del fútbol uruguayo, sí

-¿Qué veía?
-Que casi todos los partidos se jugaban en el Centenario. A veces veía algunas otras canchas que una daba al río, otras no tenía pasto...Y pensaba, ¡lo que debe ser la infraestructura allá! Y me encontré con Nacional que tiene todo, todo para ser un club en Argentina o Sudamérica, de los mejores.

-¿Tiene pensado el retiro?
-No. Sigo hasta que me de la cabeza. Creo que la cabeza domina todo

-¿También dentro de la cancha?
-Yo ahora me doy cuenta, que veo a mis compañeros que son más jóvenes y que son más rápidos. Yo por ahí, a mí paso, con mi lentitud, hago lo mismo que ellos con su rapidez. ¿Entendés? La experiencia me dio rapidez mental que ahora no la tengo en el juego y aprovecho eso.

-¿No puede rendir si no está bien mentalmente?
No, exactamente. Puedo estar cuatro kilos arriba y estar bien anímicamente y puedo rendir. Ahora puedo estar 10 puntos físicamente y mal de la mente... y no funciono. Porque pasa todo por ahí.

-¿Pensó que iba a marcar la diferencia con 34 años?
-No. Igual, tampoco nunca pensé que iba a jugar en Uruguay, creía que iba a terminar jugando en Argentina. Igual, siempre que llego a un club me preparo para hacer la diferencia. El día que vea que no hago la diferencia con el juego, ese día, voy a estar muy cerca de retirarme

-¿De qué forma se prepara?
-Trato de conocer a mis compañeros. Yo dependo más de mis compañeros que ellos de mí. Necesitan saber que si no tengo la pelota en los pies, no puedo generar. No soy un wing derecho rápido, no soy grandote para poder ir a cabecear, entonces me tienen que conocer bien. No sé si marco tanto la diferencia... pero mirá que esto me costó.

-¿Cómo llegó al fútbol uruguayo?
-El ‘Loco’ (Sebastián) Abreu me dijo que quería que venga. El es muy fanático y dentro de su fanatismo quería primero que nada que jugáramos juntos. Pero él se va a Argentina y después a Europa. Y yo ya estaba instalado en Argentina y no me quería mover tanto... fue bueno lo de Nacional. Abreu me habló como te habla un hincha de su equipo, pero no me terminó convenciendo él. Yo el último año jugué en Olimpo y pasar de ahí, que no me fue bien, a un club como Nacional que siempre pelea los torneos y juega la Libertadores...era una tentación

-¿Le molesta ser suplente?
-No. Yo antes buscaba la culpa en el otro y me enojaba con los entrenadores. Cuando empecé a ver que yo tampoco hacía tan bien las cosas como pensaba, empecé a mejorar. Y menos me molesta cuando los que están jugando se lo merecen. Está el ‘Flaco’ (Álvaro) Fernández, que hizo méritos para ser titular. Está Nico (Lodeiro) que es inamovible. Si no juego y juegan ellos, está bien.

-¿Le piden consejos los juveniles?
-Pocos. Yo preguntaba sí. Tuve la suerte de jugar con jugadores que eran ídolos míos en Independiente como Daniel Garnero

-¿Cambiaron las cosas en la actualidad?
-Ahora cambia porque no hay tanto tiempo como antes. Yo debuté y había gente que hacía cuatro años que estaba en Primera. Y eso ahora no pasa, jugás seis meses y sí andás bien te venden. Es una cuestión de como se vive hoy. Se saltean etapas. Pero no solo en la vida del jugador, a todos les pasa. A veces los chicos son muy buenos jugadores, pero a nivel personal no están preparados para viajar solos a Europa. Entonces se van allá, se vuelven al año, les cuesta la adaptación y no rinden. Y es una mochila que cuando venís tenés que cargar con eso.

-¿A veces no lo entienden dentro de la cancha?
-También a veces es culpa mía porque quiero hacer cosas raras (risas). A veces quiero hacer pases que no se acostumbran a hacer. Pero como digo, con el tema del conocimiento todos fuimos aprendiendo. Yo de los delanteros, de los volantes que me dan la pelota y ellos de mí. Tengo jugadas que ellos ya conocen y ven de donde podemos sacar ventaja.

-En Argentina jugó en Independiente y en Racing. ¿Jugaría en Peñarol?
-Hoy te diría que no. No veo que haga falta jugar en Peñarol. No me llama. Estoy cómodo y me siento identificado con Nacional, a pesar del poco tiempo que llevo. Por como se vive, como es la gente dentro del club... la verdad... si tuviera una posibilidad de Peñarol, le diría que no.

-¿Cómo evalúa el nivel del fútbol uruguayo?
-Hay cosas que me parece que van de la mano. Yo no lo vi, pero me cuentan que los equipos entrenan en lugares donde no se puede ni correr. Entonces es difícil si no tenés balones y tenés que ir a correr a la calle para entrenar. Y evidentemente influye en el rendimiento. Vos fijate que van los uruguayos a Argentina y es otra cosa. Juegan a otro nivel. Van a Europa y juegan a otra velocidad. Acá se contagia todo eso. Y los partidos...a veces vos los ves de afuera y son aburridos... como que la pelota pasa de un jugador y otro y parece que hasta la pelota va cansada.

-¿Qué jugador lo sorprendió?
- Yo disfruto un montón en las prácticas jugando con Lodeiro. Hoy en día que alguien gambetée a dos y te la dé redonda...es una ventaja grandísima. Más en este medio, donde hay muchas piernas y a veces los pases cascotazos. Encontrar a un jugador así es un placer.

-¿Le molestó cuando se especuló con que le rescindieran el contrato?
-Cuando se dicen mentiras me molesta. Pero después de tantos años me fui acostumbrado de que estas cosas pasan. Cuando andás bajo de nivel, esas cosas pasan. Yo no me sentía bien. No estaba bien, es la verdad. Me costaba. Iba el domingo y me costaba rendir. Y, como dije, el conocimiento con mis compañeros llevó a que hoy yo tenga otro rendimiento. Mi rendimiento cambió un montón.

El talentoso futbolista de Nacional, Ángel ‘Matute’ Morales, no escatimó elogios para su compañero Nicolás Lodeiro. Si bien hay aspectos futbolísticos que siempre se pueden mejorar, es consciente de que ciertas condiciones son innatas.

“Hay cosas con las que se nace. Yo desde que me acuerdo, miro para atrás y yo me imagino con nada que no sea la pelota. No había otra cosa en mi vida que la pelota. Vos estás todo el día con algo y es normal que después le pegues mejor. El hecho de gambetear es innato. Después podés ir mejorando algo en la posición, en donde tenés que pegar, dónde tenés que gambetear, dónde tenés que tocar. Eso te lo va dando el tiempo... y las patadas”, remarcó el argentino.

‘Matute’ y Lodeiro son de los pocos futbolistas que militan en el medio que pueden despertar un ‘ole’ y aplausos desde la tribuna. Si bien alcanzó el nivel que deseaba, aseguró que el conocimiento con sus compañeros es fundamental para lograr el objetivo. El argentino consideró al juvenil tricolor un talento y reconoció que tiene ciertas actitudes que lo hacen acordar a sus inicios. “A veces podés tener las condiciones, como le pasó a Nico (Lodeiro). Él no era el año pasado lo que es ahora. Ahora agarra la pelota y hace lo que quiere”, remarcó. En cuanto a las agresiones que sufre el sanducero del campo, señaló: “A mí también me pasaba. Cuando yo tenía la pelota en los pies y veía que nadie me la sacaba, la quería tener siempre yo. Te tenés que dar cuenta después que también hay un equipo”.

Si bien consideró que el equipo más ordenado es Defensor Sporting, apuntó que Nacional es el que mejor intenta jugar al fútbol.

Los albos enfrentarán la próxima semana a Palmeiras por cuartos de final de la Copa Libertadores. Los tricolores avanzaron a esta instancia tras la decisión de la Federación Mexicana de Fútbol de retirar a sus equipos del certamen. San Luis de Potosí era el rival de Nacional en octavos y el partido había sido postergado por la gripe A que llevó a que los encuentros en el país azteca fueran jugados a puertas cerradas para evitar contagios.

“Para ganarle a Palmeiras tenés que jugar mejor. Es un equipo brasileño y cuando juegan de local te atacan hasta con el arquero. Además juegan todos bien. Vos en Brasil, tirás una pelota y no pica una vez. La agarra cualquiera y empieza a hacer jueguitos (risas) Lo que tenemos que hacer es tener la pelota nosotros, porque a ellos no les gusta andar corriendo atrás de la pelota”, resumió el argentino.

LA FAMILIA FUTBOLERA

Morales tiene tres hijos -de 12, 8 y 5 años- que residen en Buenos Aires con su madre y que aprovechan a viajar a Montevideo en sus vacaciones. Si bien se hace difícil estar lejos de sus hijos, ‘Matute’ asegura que ellos son conscientes que su padre está alejado porque está trabajando. “Si yo no estuviera bien de la cabeza, sufriría eso. Pero yo se que ellos están bien y yo estoy bien. Si por ahí no jugara, me modificaría mucho mi estado de ánimo. Entonces me siento bien, los extraño, pero en definitiva estoy haciendo lo que quiero hacer”, aseguró.

Los dos más grandes juegan al fútbol en Estudiantes de La Plata y el de 8 años se desempeña como arquero. A pesar de que es chico y podría cambiar de puesto, ‘Matute’ jura que no lo hará. “Hay cosas con las que se nace. Él nació para ser golero”, destacó.

Fuente;observa

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